+GRADO IP_ Investigación Proyectual

Grupo docente:
Arq. Juan Pablo Negro
Arq. Mercedes Pérez Wodtke
Arq. Roberto Medina
Arq. Luz Rodriguez Chatruc

GÉNEALOGÍA PROYECTUAL: UNA DIDÁCTICA DESDE LA INVESTIGACIÓN PROYECTUAL Y LA CULTURA ARQUITECTÓNICA


 “Una persona que enseña arquitectura, no es alguien que tenga respuesta, para todas las preguntas que formula. Practicar la Arquitectura es hacerse preguntas a uno mismo, encontrando las respuestas propias con la ayuda del profesor, descubriendo e inventando soluciones, en un proceso reiterativo una y otra vez.”
Peter Zumthor (2006)

Entendemos al arquitecto como un intérprete, como un hermeneuta que, mas allá de resolver problemas, expone ya no la verdad de las cosas, sino su subjetiva mirada de lo que lo rodea, como un puente entre lo matérico y la sociedad. En esa misma línea, entendemos que desde el proyecto se produce conocimiento y todo conocimiento es interpretación socialmente avalada.

Como docentes de la materia Investigación Proyectual (FADU/UBA - Titular de cátedra Dr. Arq. Jorge Sarquis) proponemos una pedagogía en base a la producción dialéctica entre la historia de la arquitectura y la contemporaneidad. Dicho proceso proyectual se motoriza a partir de hacer consciente el bagaje cultural previo que el estudiante trae consigo en función de su propia duración (concepto Bergsoniano), y así mismo a partir de la estimulación del interés y la actitud critica que él mismo nos acerca frente a temas de arquitectura, del estado contemporáneo de la disciplina y la cultura. Es el estudiante quien da sentido y dirección a todo el proceso gracias a la fundamentación teórico conceptual de cada paso que asume.

En la enseñanza de la arquitectura, a menudo se confunde la idea de proyecto con la de composición proyectual de espacios culturalizados (como dispositivos[1] del habitar); y el procedimiento se reduce a lo básico de la configuración de la forma y el acomodamiento de las funciones dentro de la misma, o viceversa, resumiéndose el debate de proyecto a una discusión estéril. En virtud de superar ese modelo, preferimos utilizar la idea de “genealogía proyectual” como procedimiento para arribar a la concepción de la identidad del proyecto, procedimiento complejo.

La genealogía[2] proyectual no pretende instaurar un cierto origen, sino que su interés radica en el proceso transformador que sufren los problemas extemporáneos de la arquitectura los cuales son abordados con diferentes respuestas y propuestas de acuerdo a los distintos contextos y momentos históricos. Es decir, nos interesa la transformación del hecho arquitectónico como acontecimiento atravesado por la cultura y las relaciones de fuerzas de cada contexto específico, pero también como generador y transformador de la cultura en la que se inserta.

En cuanto a lo metodológico, optamos por no aplicar herramientas a priori sino que enfatizamos la relación singular entre sujeto y objeto de estudio, de donde surgen herramientas específicas para cada caso. El “apogeo metodológico” impuesto por el orden científico global casi como un “revival neopositivista” adiestra a los estudiantes en el manejo de instrumentos y no en el pensamiento crítico, dejando de lado un posicionamiento ético-político frente a la disciplina. En busca de una universalidad abstracta y un formalismo extremo, se gana en rigor y se pierde en reflexión y en conciencia de los propios límites. Ante este escenario en el cual se enseñan métodos como recetas, nos posicionamos en otro lugar que desde una mirada crítica nos permite abordar las contradicciones, buscando explicitar los supuestos epistemológicos (en ocasiones ocultos tras esas metodologías instrumentalistas) en vistas de ser rigurosos en cuanto a lo teórico-conceptual y flexibles en cuanto a los procesos proyectuales. Estos son propios del estudiante pero nuestra labor como docentes es hacer conscientes esos procedimientos en un proceso dialéctico entre los fines internos de la disciplina de la arquitectura y los fines internos[3] que aporte, con su interés más genuino, el propio estudiante.

En lo referido más estrictamente al ejercicio, este se divide en tres etapas que se ven atravesadas por una trialéctica entre lo analítico, lo conceptual y lo proyectual. La primera etapa consiste en la elección de un referente arquitectónico de vivienda colectiva. A partir de un análisis crítico, el alumno debe extraer los fines internos de esa obra, identificando conceptos o temas específicos de la arquitectura que le despierten interés. Una vez fundamentada esa decisión, se maquetiza un fragmento analógico[4] de la obra que se manipulará desde el punto de vista tectónico proponiendo diferentes tipos de resoluciones y disposiciones cada vez más complejas, a medida que se incorporan nuevas variables (especialidad interna y externa, escala, complementariedad tectónica, sintaxis y semántica tectónica, etc.)

autores: Guillermo Gauna - Walter Vallejos

La segunda etapa consiste en el abordaje del “utilitas” desde el punto de vista que lo viene trabajando la cátedra y ya desarrollado anteriormente en otras publicaciones (modos de habitar, datos determinados y aspectos indeterminados, etc.) pero entendiendo la vivienda no solamente como un ámbito privado sino también como parte de un fragmento urbano en el cual se deberán analizar diferentes tipos de prácticas sociales en un gradiente que va desde lo más público a lo más íntimo. Se analizan diferentes casos y contextos socioculturales poniendo énfasis en situaciones transicionales entre espacios públicos y privados. Para la parte analítica se utilizan diversas herramientas gráficas a elección del estudiante (diagramas, esquemas topológicos, cuadros, etc.). Estos gráficos deberán tener una interpretación por parte del alumno de la que extraerá conceptos que posteriormente volcará proyectualmente en la maqueta. Esta información se expresa en la misma sufriendo sucesivas afectaciones, modificándose en función de los conceptos que se extrajeron de la parte analítica.
Autoras: Mariana Guzetti - Agustina Andrade

En la última etapa se trabaja sobre la implicación recíproca entre las dos etapas anteriores y la contextualización en diferentes ámbitos urbanos que termina produciendo diferentes afectaciones sobre el objeto. Se analizan distintas posibilidades de operaciones morfológicas que serán fundamentadas en relación al potencial tectónico de la maqueta. Es decir, se deberán plantear estrategias acordes a las decisiones que se tomaron anteriormente. Las estrategias podrían ser operar desde la deformación, la adición, la proliferación, la repetición o la variación de la pieza, por ejemplo. Muchas de estas decisiones también deben estar fundamentadas desde la estrategia habitativa adoptada en la segunda fase del ejercicio y en función del fragmento urbano seleccionado.
Autoras: Mariana Guzetti - Agustina Andrade

Como comentario final, consideramos que el enfrentar al estudiante con la complejidad como paradigma, contrapuesto al obsoleto paradigma de la simplificación[5] encarnado en la “arquitectura de partido”, es la manera de actualizar la historia disciplinar y el mecanismo para producir conocimiento y nuevas significaciones en nuestro campo. Nuestra tarea consiste en acompañar el proceso del estudiante para que haga explícito ese recorrido con la finalidad de que en lo sucesivo, una vez egresado del ámbito formativo, genere un posicionamiento frente a la disciplina que le permita proyectar de manera autónoma y con espíritu crítico frente a la compleja realidad contemporánea.





[1] Según Foucault, un dispositivo es “un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho (…)”. Estos dispositivos están socialmente aceptados,  tienen  una función estratégica concreta y siempre se inscriben en una relación de poder. En este caso, denominamos  dispositivos del habitar a los tradicionales dormitorios, livings, etc.
[2] Para Foucault y en sintonía con Nietzsche, la genealogía  se opone al despliegue metahistórico de las significaciones ideales y de los indefinidos teleológicos. Se opone a la búsqueda del "origen".
En su libro “Saber y Poder” afirma: "[...] Si interpretar fuese aclarar lentamente una significación oculta en el origen, sólo la metafísica podría interpretar el devenir de la humanidad. Pero si interpretar es ampararse, por violencia o subrepticiamente, de un sistema de reglas que no tiene en sí mismo significación esencial, e imponerle una dirección, plegarlo a una nueva voluntad, hacerlo entrar en otro juego, y someterlo a reglas segundas, entonces el devenir de la humanidad es una serie de interpretaciones. [...]"

[3] En la epistemología planteada por el Dr. Arq. Jorge Sarquis, los fines internos son aquellas finalidades intradisciplinares que pueden explorarse a través del proyecto.

[4] Foucault en “Las palabras y las cosas” retoma el concepto de analogía utilizado en la Edad Media relacionándolo con la capacidad del hombre de observar la realidad circundante  para descubrir un conjunto de semejanzas por las que pone en relación las cosas tangibles con las intangibles. La analogía organiza este sistema de relaciones para crear un  conjunto de significados. Foucault describe a la analogía, junto a la convenientia,  la aemulatio y la empatía, como potencial creador y expresión de aquellos significados que las cosas, por sí solas, no pueden expresar.

[5] En términos epistemológicos, Edgar Morín en su obra “Introducción al Pensamiento Complejo” afirma: “Para comprender el problema de la complejidad, hay que saber antes que nada, que hay un paradigma de simplicidad. La palabra paradigma es empleada a menudo. En nuestra concepción, un paradigma está constituido por un cierto tipo de relación lógica extremadamente fuerte entre las nociones maestras, nociones clave, principios clave. Esa relación y esos principios van a gobernar todos los discursos que obedecen consciente o inconscientemente, a su gobierno. Así es que el paradigma de la simplicidad es un paradigma que pone orden en el universo, y persigue al desorden. El orden se reduce a una ley, a un principio. La simplicidad ve a lo uno y a lo múltiple, pero no puede ver que lo Uno puede, al mismo tiempo ser Múltiple. El principio de simplicidad o bien separa lo que está ligado (disyunción) o bien unifica lo que es diverso (reducción).”


Martin Pego (2013)
















Luciano Mengibar (2013)
















Agustina Giambelluca (2013)
















Pedro Saraiva (2012)


Luz Rodríguez Chatruc (2012)


Martina Mengibar (2012)



Paula Imperatore


Lagomarsino Dasnoy
Ana Sampaolesi